domingo, 8 de julio de 2012

Hoy ya no quiero recordarte.

Conozco tu calle, se cual es tu portal y el número de escalones que hay hasta llegar a la puerta de tu casa en el séptimo piso. Me se perfectamente el camino hasta allí, en esa calle. Me lo sé porque lo he recorrido cientos de veces cuando estábamos juntos. Y otra decena de veces cuando no lo estábamos, por si algún día, por un capricho del destino, nos volviéramos a cruzar. He bajado de ese autobús y seguido por esa cuesta intencionadamente cada vez que he tenido oportunidad. Teniendo otros caminos por los que ir, he optado por el más largo, para así poder pasar por tu calle. Porque esperaba verte y que me vieras, o por lo menos verte aunque fuera a escondidas. He inventado escusas a mis amigas para justificar paseos por esa calla, e incluso creo que a veces, mi subconsciente me ha engañado para pasar por ahí, sin yo quererle. Pero se ve que el destino no nos quería cruzar, y tal vez era mejor así. Por eso hoy por primera vez en mucho tiempo he decidido no pasar por tu calle, aún teniendo la oportunidad. He insistido y puestos escusas, pero esta vez para no pasar, porque hoy ya no quiero recordarte. Y también por primera vez he tenido la valentía de ser fuerte, he sido fuerte hasta cruzar la esquina y pasar de largo.



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