miércoles, 3 de abril de 2013

De que ya, no hay vuelta atrás.

Llega el momento, aquel pequeño instante en que te sientes completo, invencible, como si ese momento no pudiera acabarse jamás y nadie pudiera quitarte nada de lo que tienes, como si todo fuera tu realidad y  no tu fantasía, llega aquel instante en el que sabes que a partir de ahí todo irá bien, nada cambiará y podrás ser feliz por fin. Pero.. ¿Sabes lo que pasa? Que cuando llega ese momento lo único que nos entra es pánico, miedo a lo desconocido, a perder a alguien que quieres o a estropearlo todo con un simple movimiento de mano: Hay personas que le tienen miedo a la oscuridad y otras, como yo, que están acostumbradas a sufrir, que tienen miedo a ser felices porque si lo son, lo pierden de alguna manera. Pero he de decir que si algo he aprendido en mi corta experiencia de 18 años, es que no hay que tener miedo de nada, y menos aún a lo desconocido. Porque podemos desviarnos del camino cuantas veces queramos, pero hay que asegurar que no hay camino de vuelta, que no hay vuelta atrás.


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