miércoles, 19 de junio de 2013

Pero como siempre, me quedo callada.

Tenía ganas de decirle que lo he pensado mucho, que su ausencia ha servido para añorarlo de una forma distinta. Quería decirle que no han sido buenos días, ni mucho menos buenas noches. Que mi debilidad me ha atacado en forma de lágrimas. Quería decirle que me parece que la tristeza inunda las palabras de mis textos. Quería decirle tantas cosas... pero no le he dicho nada y como siempre, mis confesiones cada noche se me han hecho nudos en la garganta.

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