jueves, 8 de mayo de 2014

'Hasta las trancas'

Él ya sabía que era una chica con los labios besados, que era demasiado loca y divertida para alguien que se podía derrumbar de un momento a otro, pero que en menos de una décima de segundo le daba ese puto venazo de felicidad que cambiaba por completo su día. Sabía que ella no le tenía miedo a la vida porque había aprendido a reírse de ella. Que si lloraba era porque quería, no porque la hubiesen hecho daño. Sabía que tenía miedo a las alturas porque más de una vez había estado tocando el cielo con la punta de los dedos y había acabado por estrellarse contra el suelo, sabía que sus sueños se habían roto mil veces y que había dedicado las noches frescas para unir los pedazos. Sabía que nada ni nadie conseguía nunca borrarle esa sonrisa jodidamente perfecta de la cara, que su mundo empezaba en las nubes y acababa en las estrellas. Sabía que era todo lo contrario a él,  que ella era como las locuras de los sábados noche y que él como las tardes de domingo tirado en el sofá, que ella ni siquiera se preocupaba de su presente y él vivía planeando su futuro y recordando su pasado, que él era el sur y que ella no hacía mucho que había perdido el norte. Y aunque lo sabía, allí estaba él, mirándola como un idiota, enamorada de ella hasta las trancas.


miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Y para qué pedir más?

Y es que a veces no nos queda otra que secarnos las lagrimas y sonreír, ante los problemas, ante la adversidad, ante los malos momentos y ante los golpes de la vida. Que es cierto eso de que la mayoría de las veces sale herido aquel que no lo ha merecido. Pero es que si nos caemos, nos tenemos que levantar porque en eso consiste el día a día de esta cruda realidad. Que si tenemos 1000 razones para llorar, recuerda que tenemos 1001 para sonreír, que a pesar de todo en esta vida siempre vamos a tener a quien nos quiere a nuestro lado, y si se van es porque nunca les hemos importado de verdad. Y digo yo... ¿Para qué pedir más? Nunca os olvidéis de salir de casa sin una sonrisa, es lo más bonito que podéis hacer, porque quizás esa sonrisa es la que ha ayudado a salir a adelante a muchas otras personas, las mismas que no quieren vernos tristes. Así que ya sabéis.. sonriamos por aquellas personas que lo único que les hace feliz es vernos a nosotros felices.