lunes, 10 de noviembre de 2014

Un domingo de éstos en los que suelo pensar...

Y te tumbas en la cama escuchando la lluvia una noche de otoño de éstas en que lo único que te apetece es ponerte los cascos y desconectar. Le das al play y empieza esa canción, esa puta canción...justo en ese preciso momento. Y es que no hay peor oportunidad. Paras un momento la canción y te pones a pensar. A pensar en cada momento que has desperdiciado, en el tiempo malgastado y en todo lo que por culpa del miedo no te atreviste a hacer, en lo que pudiste solucionar y no lo hiciste, en los arrepentimientos, en las cosas que pudiste hacer de otra manera, en lo que ha pasado a través de todos estos años que te ha hecho actuar de esta manera o de la otra. En lo que todo lo que has dado sin recibir nada a cambio, en lo que hiciste por aquellas personas especiales, en cada acto de tu vida hecho sin pensarlo antes y en cada instante que viviste al límite.
En fin, en todas esas cosas que nos hacen pensar y reflexionar sobre lo que ha sido nuestra vida hasta ese mismo momento y en lo que va a ser a partir de ahora. Llegando únicamente a la conclusión de que todas estas cosas que te han pasado tan sólo han sido una lección. Una lección que podemos dejar pasar o de la cual podemos aprender. Ahora sí puestos a elegir, yo eligo la segunda opción y saber que poco a poco voy aprendiendo más y más. Formándome moralmente como persona.



« Leer algunas cosas muchas veces duele.
Pero también cura.
Te hace pensar que todo algún día puede cambiar.
Y hay quién te salva escribiendo.»

No hay comentarios:

Publicar un comentario